Semana Santa junto a la Virgen de Lourdes

Un grupo de familias de Castellón y de otras ciudades de España compartieron el triduo pascual con la Comunidad de las Bienaventuranzas en el monasterio de Saint Dominique, en Nay, a pocos kilómetros de Lourdes. El sábado hubo un momento especial para preparar la resurrección de Cristo junto a María, peregrinando al santuario mariano. La oración junto a la gruta de Masabiel situó a los participantes en la esperanza propia de la Virgen que desde el Gólgota esperaba el Domingo de Pascua.

Precisamente las predicaciones impartidas por el hermano Moïse Ballard a partir de un profundo conocimiento de la Biblia y de la tradición judía, ponían de manifiesto que el seguimiento de Cristo lleva necesariamente a la Cruz, que espiritualmente toma la imagen de la estancia anterior al Santo de los Santos del Templo de Jerusalén. La resurrección, o acceso a la morada y Reino de Dios, es un don que supera toda capacidad humana y que se tiene que esperar con confianza, explicaba el religioso.

Las celebraciones litúrgicas tuvieron un papel central, añadiendo a los oficios propios del Tríduo otros característicos de la Comunidad de las Bienaventuranzas, como el Entierro del Señor, el viernes santo, inspirado de la tradición bizantina en el que se cubre un icono de pétalos de flores y perfume. Los niños y adolescentes, más de quince, tuvieron fueron protagonistas en diversos momentos, como la animación del Via Crucis o los cantos del día de Pascua.