II Jornadas Nazareth: El milagro de la Vida

II Jornadas Nazareth: El milagro de la Vida

Del 28 de julio al 3 de agosto hemos vivido la II Semana Nazareth para jóvenes madres solteras con sus hijos. En esta edición han participado nueve chicas y trece niños,  y hemos contado con la colaboración de unos veinte voluntarios. Al igual que en la primera edición, el Señor nos ha sorprendido con los frutos de este encuentro de ocio, formación y oración. Los momentos de diversión, charlas y talleres han aportado experiencias positivas en la relación entre madres e hijos, ayudando así a reforzar el vínculo entre ellos. El ambiente familiar de aceptación y amor gratuito también han dispuesto a recibir las gracias que se preparaban en las vigilias.

Cada día comenzaba con un tiempo de alabanza que abría el corazón a los dones de Dios. La Eucaristía diaria y las vigilias de oración han marcado el ritmo de un camino interior para acoger de nuevo la Vida. María nos ha acompañado en este proceso por la meditación de los misterios de gozo a lo largo de la semana.

Como el año pasado, fue a partir de los testimonios del jueves por la noche cuando los corazones empezaron a abrirse. Pero en cambio, esta vez las gracias se adelantaron al viernes, dedicado a la reconciliación y al perdón. Durante la vigilia de oración cada mamá se acercó a pedir la oración de los hermanos… una experiencia nueva en especial para algunas que eran protestantes, musulmanas o “cero” practicantes. Sin embargo, una vez más, el tiempo no contaba y salimos de la capilla a las doce y media de la noche después de un baño de Misericordia.

Al día siguiente nos preguntábamos cómo podría sorprendernos el Espíritu en la vigilia final del sábado, que se vive con el Santísimo Sacramento expuesto. El Señor superó nuestras expectativas. Basta la presencia de Jesús en la Eucaristía para convencer de su Amor hasta a los corazones más alejados. ¡Una de las mamás, de 22 años, evangélica, se pasó casi dos horas de rodillas llorando! Al finalizar de la vigilia todos acabamos danzando en el gozo del Espíritu. El milagro de la Vida había vuelto a repetirse.

En cuanto a los niños, este año hemos podido contar con un súper equipo de voluntarios, todos ellos bien dispuestos a ofrecer gratuitamente su vida y su tiempo para dar a estos niños un poco de atención, cariño y diversión. Ha sido una grata experiencia para todos ellos compartir las risas, los chapuzones y los primeros pasos en la oración en la capilla cada mañana!!! Con ellos comprendíamos mejor las palabras de Jesús cuando nos dice que “…de los que son como ellos es el Reino de los cielos”. Desde estas líneas…GRACIAS a todos estos voluntarios que han ayudado a crear un oasis de paz, aunque solo sea por un corto espacio de tiempo, para estos niños y niñas.

Para finalizar extendemos nuestra acción de gracias a todas aquellas personas que de una manera u otra, (materialmente o a través de la oración) una vez más han hecho posible este “milagro”, pues esa es la sensación que tenemos cada vez que hemos acabado las Jornadas: que hemos sido testigos de un nuevo milagro, el de ver nacer la Vida en los hijos y las hijas de Dios.